La necesidad del Amor.

putaidea.jpg

Estamos desesperados por ser amados. Nuestros dedos tiemblan cuando tocan nuestros labios y sentimos el gusto del afecto. Nos obligamos a nosotros mismos a sonreír, a sentarnos quietos, ponernos lindos y con ojos de murciélago. Queremos ser notados y queridos. Todo el mundo quiere ser deseado y codiciado después. Los objetivos en la vida giran alrededor de estar con alguien que realmente amás. La búsqueda de la pasión y la calidez es frenética y caótica. Estamos posicionando nuestras manos a través de esta confusión, pidiendo de alguna manera por cariño. Nuestras rodillas quedan débiles y en un profundo cansancio por esta persecución. Seguimos cavando hasta que algunos de nosotros se terminan ahogando, absorbidos por la ausencia de vehemencia. Algunos terminarán rodeando con sus brazos a ese ser tan ansiado, llegando con un destello en el rostro a lo que siempre han querido. Esos son los afortunados.
Sustituimos la necesidad de amor por las drogas, el sexo y los festejos. Es increíble el apretado agarre que el pensamiento sobre el amor tiene sobre nosotros. Nos hace hacer cosas innombrables sólo para sentirnos dignos, como si nuestras vidas no tuvieran un propósito sin ello. Y tal vez no. Nos sofocamos ante la idea de no poder sostener a la persona que queremos. Estamos tan desesperados que pedimos al destino el poder tener un sueño sobre alguien, sólo para saber finalmente cómo se sentiría tocarlo.
Algunas personas se sienten incapaces de sentir algo toda su vida hasta que alguien cambia eso. El poder del amor y el afecto son inimaginables. No podemos comprender la vida sin ellos. Es por eso que queremos encontrar romance en todo: Música, películas, espectáculos, libros, y nos resulta ver que las imágenes están empapadas en esta necesidad de amor!
Todos somos una especie de seres patéticos, o algo así. No les parece?

La Memoria

Bueno, tenés las instrucciones escritas. Aunque no las necesitás, pero de todos modos, las comprobás un instante. De alguna manera son diferentes de lo que recordabas. ¿Han cambiado desde que guardaste el papel en el bolsillo?

Te das cuenta de que has perdido tu tren de pensamiento. Ya como que no podés recordar lo que estabas pensando antes. Sólo existe el pensamiento actual, ahora puede ser que a veces aparezca un bucle de pánico en tu memoria perdida.

Llegás al centro de una habitación. ¿Por qué estás allí? De qué habitación venís? Entonces volvés a salir de la habitación y así recordás lo que ibas a hacer. Entrás a la habitación. Y ahora está todo claro.

Le hacés una broma a un amigo sobre un suceso pasado. Te mira sin entender. No recuerda sobre esa broma. Pero si vos estabas ahí cuando pasó! – discutes. Él no estuvo. No era el amigo que vos estabas pensando. Te das cuenta de que era otro amigo: de trabajo en lugar de ser el de la escuela secundaria. Todavía no sabés cómo estos dos amigos son tan similares en tu mente.

Te referís a cada experiencia como si hubiese sucedido “el otro día.” ¿Fue hace tres años o ayer? Intentás recordar claves de contexto. El tiempo no es real.

Vas a llegar tarde. Siempre vas a llegar tarde.

Uh. Has perdido algo. Buscás por todas partes. Buscás por todas partes otra vez. Alguien te dice que pienses en la última vez que lo tenías. No les vas a decir nunca cuál es el problema, y lo recordás.

Llegás al final de la página. De repente no podés recordar lo que acabás de leer. Cerrás el libro, y aparece la página completa en tu mente.
Es hacer el esfuerzo, o no, lo que alimenta la memoria.
image