Trabajo valorado.

Un ingeniero en sistemas fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja… Una computadora que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

– ¿Cuánto le debo? preguntó.

– Son mil dólares, si me hace el favor.

– ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! Le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique el monto.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:

“Servicios prestados:

*Apretar un tornillo………… U$S 1 dólar.

*Saber qué tornillo apretar…. U$S 999 dólares.”

Para todos aquellos profesionales que día a día se enfrentan con la desconsideración de quienes por su propia ignorancia no alcanzan a entenderlos.

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La necesidad del Amor.

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Estamos desesperados por ser amados. Nuestros dedos tiemblan cuando tocan nuestros labios y sentimos el gusto del afecto. Nos obligamos a nosotros mismos a sonreír, a sentarnos quietos, ponernos lindos y con ojos de murciélago. Queremos ser notados y queridos. Todo el mundo quiere ser deseado y codiciado después. Los objetivos en la vida giran alrededor de estar con alguien que realmente amás. La búsqueda de la pasión y la calidez es frenética y caótica. Estamos posicionando nuestras manos a través de esta confusión, pidiendo de alguna manera por cariño. Nuestras rodillas quedan débiles y en un profundo cansancio por esta persecución. Seguimos cavando hasta que algunos de nosotros se terminan ahogando, absorbidos por la ausencia de vehemencia. Algunos terminarán rodeando con sus brazos a ese ser tan ansiado, llegando con un destello en el rostro a lo que siempre han querido. Esos son los afortunados.
Sustituimos la necesidad de amor por las drogas, el sexo y los festejos. Es increíble el apretado agarre que el pensamiento sobre el amor tiene sobre nosotros. Nos hace hacer cosas innombrables sólo para sentirnos dignos, como si nuestras vidas no tuvieran un propósito sin ello. Y tal vez no. Nos sofocamos ante la idea de no poder sostener a la persona que queremos. Estamos tan desesperados que pedimos al destino el poder tener un sueño sobre alguien, sólo para saber finalmente cómo se sentiría tocarlo.
Algunas personas se sienten incapaces de sentir algo toda su vida hasta que alguien cambia eso. El poder del amor y el afecto son inimaginables. No podemos comprender la vida sin ellos. Es por eso que queremos encontrar romance en todo: Música, películas, espectáculos, libros, y nos resulta ver que las imágenes están empapadas en esta necesidad de amor!
Todos somos una especie de seres patéticos, o algo así. No les parece?

Silencios

Algunas personas se sienten incómodas con los silencios. Yo no… A veces voy a pensar en algo que decir y luego me pregunto: – Vale la pena? Y bueno, en realidad no lo vale y simplemente me quedo callada.
Verán, el alma casi siempre sabe qué hacer para curarse a sí misma. El desafío es silenciar la mente.
Así de contradictorio es todo.

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